El caso del cardenal Pell......INDEX

El proceso de apelación de la condena contra el cardenal Pell

InfoCatólica (Aica) 5/06/19 7:36 PM http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=35043

Ha comenzado hoy en un tribunal de Melbourne el proceso de apelación a la condena contra el cardenal australiano George Pell, prefecto emérito de la Secretaría de Economía del Vaticano. El cardenal siempre se ha declarado inocente de las acusaciones por las que está encarcelado.

En marzo de este año, el purpurado australiano fue sentenciado a seis años de cárcel, tras ser declarado culpable del delito de abuso sexual de dos menores en 1996.

La defensa del cardenal –constata una nota de CNA- dividió la apelación en tres temas. El primero se refiere a que la decisión unánime del jurado podría haberse generado sin haber llegado al nivel que «va más allá de la duda razonable», ya que existía evidencia exculpatoria de 20 testigos durante el juicio.

El segundo se refiere a la decisión del juez Peter Kidd de excluir un video que los abogados defensores querían presentar. Con esta prueba, indican, se habría probado la inverosimilitud de la narrativa de la víctima.

El tercero tiene que ver con una cuestión procesal, ya que la comparecencia del cardenal no se realizó adecuadamente ante un jurado, algo que la defensa considera una «irregularidad fundamental».

Si los jueces que dirigen el proceso de apelación aprueban el primer punto sobre la referida injusticia del veredicto del jurado, el cardenal Pell sería liberado. Si se acepta el segundo o el tercero, lo que sucederá es que se realizará un nuevo juicio.

Si los jueces rechazan los tres puntos y ratifican la condena contra el cardenal, sus abogados no intentarán disminuir el tiempo de prisión, pero les quedará la posibilidad de apelar a la Corte Suprema de Australia.

Cuestionamientos a la condena

El abuso por el que se le acusa al cardenal Pell, habría sucedido tras una misa celebrada un domingo entre agosto y diciembre de 1996, en la sacristía de la catedral de Melbourne en un momento en el que el templo y este espacio habrían estado llenos de gente.

Los abogados defensores precisaron además que, en ese período de tiempo, el cardenal Pell celebró misa en la catedral, solo en dos ocasiones. En una de esas ocasiones, señalan los testigos, todos pudieron ver a Pell públicamente; y en ambas oportunidades, todo el coro al que pertenecían las víctimas estaba participando en los ensayos para la grabación de un álbum de Navidad.

George Weigel, biógrafo de San Juan Pablo II y escritor católico, denunció lo que denominó un proceso legal «de mal gusto» impulsado por «la histeria pública, la venganza política y la agresión de los medios».

En una columna del 27 de febrero en First Things, Weigel defendió al cardenal Pell, de quien fue amigo durante más de 50 años, diciendo que «algo está muy, muy mal» en la forma en que se manejó el caso.

El caso contra el cardenal Pell, dijo Weigel, se basó en varios cargos imposibles de probar, incluida la inexplicable ausencia en la sacristía, después de la misa, de un maestro de ceremonias, monaguillos, sacerdotes concelebrantes y sacristán, cuando se alegó que ocurrió el abuso.

«Antes del juicio, uno de los denunciantes murió después de haberle dicho a su madre que nunca había sido agredido. Durante el juicio, no hubo corroboración de los cargos del demandante sobreviviente», dijo en el National Review.

La Santa Sede espera el resultado de la apelación

Desde que se anunció la condena del cardenal Pell, la Santa Sede evitó pronunciarse públicamente sobre la resolución del caso, pero recordó el derecho del purpurado a defenderse.

«Esperamos ahora el resultado del recurso de apelación, recordando que el cardenal Pell ha reiterado su inocencia y tiene el derecho a defenderse hasta la última instancia», indicó Alessandro Gisotti, director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede en una declaración el 26 de febrero de este año.

Durante todo este proceso, las autoridades de la Iglesia en Australia prohibieron al cardenal Pell el ejercicio del ministerio sacerdotal público así como cualquier contacto con menores. Estas restricciones siguen vigentes.

La condena del cardenal Pell abrió un intenso debate en Australia. Mientras que muchas personalidades la aplaudieron, otros presentaron serios cuestionamientos. Uno de los puntos del debate se refiere al hecho de que la condena se basa en el testimonio de una sola víctima.

Por su parte varios obispos manifestaron el deseo de no hacer comentarios sobre la condena o la apelación del cardenal Pell hasta que se completara el proceso legal.

El arzobispo de Brisbane y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Australia, monseñor Mark Benedict Coleridge, cuando se supo la sentencia, emitió un comunicado para decir que la noticia de la condena «conmocionó a muchos en Australia y en todo el mundo». «Los obispos están de acuerdo en que todos deben ser iguales ante la ley y respetamos el sistema legal australiano. El mismo sistema legal que emitió el veredicto considerará la apelación que presentó el equipo legal del cardenal. Nuestra esperanza, en todo momento, es que a través de este proceso, se haga justicia», precisó el prelado.

 

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El presidente del tribunal de apelación califica de increíblemente improbables las afirmaciones y pone las acusaciones contra las cuerdas

InfoCatólica 7/06/19 9:20 AM http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=35052

Según informan buena parte de los medios de comunicación australianos, la actuación del Fiscal en la vista de apelación para revisar la sentencia contra el cardenal George Pell, dejó en evidencia la falta de consistencia de la condena.

El fiscal Boyce intentó defender la credibilidad del único testigo y presunta víctima del caso, asegurando que, no era un «mentiroso» ni un «fantasioso», pero al mismo tiempo tuvo que reconocer que había cambiado las fechas y los años de los presuntos abusos en el transcurso del caso.

De hecho, Boyce cuestionó su propio proceder llegando a reconocer que «no basta que diga lo que dije antes» y que «recurrir a lugares comunes puede no resultar útil».

Uno de los argumentos usados por el fiscal es que la víctima, a la que llamó por su nombre a pesar de que el tribunal había pedido que se salvaguardara su identidad, conocía en detalle el lugar donde supuestamente ocurrieron los hechos, incluso con las reformas realizadas poco tiempo atrás. Pero la defensa del cardenal Pell nunca impugnó ese dato, dado que dicha persona formaba parte del coro de la Catedral y era lógico que conociera las instalaciones de la misma.

La defensa apeló en su día al testimonio de Mons Charles Portelli, ex maestro de ceremonias litúrgicas en la catedral, quien declaró que el día de los supuestos abusos el cardenal Pell saludó a los fieles en la puerta oeste de la catedral después de la misa, y estuvo constantemente acompañado mientras estaba revestido.

El juez califica de increíblemente improbables los hechos

Ante el interrogatorio de los magistrados, encabezado por el presidente de la corte, el juez Chris Maxwell, el fiscal Boyce se esforzó por explicar lo que Maxwell denominó como circunstancias «increíblemente improbables» que rodean a los presuntos delitos de Pell.

Cuando se le preguntó cómo era posible que una figura de la estatura y visibilidad de Pell pudiera haberse acercado, secuestrado y asaltado a dos niños -uno ya fallecido- en el momento en que la catedral se encontraba más llena de gente, Boyce sostuvo que la fiscalía había afirmado que la historia de la presunta víctima era demasiado extravagante como para ser inventada: «Hemos repetido ad nauseam .. si vas a hacerlo (ndr: la denuncia) ... ¿por qué hacerlo?».

Boyce también pareció sugerir que los jueces no podían entender el contexto completo de la evidencia del juicio, basándose solo en el video y en los informes escritos de los procedimientos judiciales:

Sus señorías no están en la misma posición del jurado. Simplemente no lo están. Pido disculpas si no estoy ayudando como debería. En general, una prueba tiene un cierto tipo de ... atmósfera».

El cardenal Pell asistió a la vista con traje eclesiástico pero sin llevar la cruz pectoral ni el anillo de obispo. Estuvo tomando notas por escrito durante todo el proceso, tras el cual regresó a la cárcel en la que está ingresado.

Para que sea puesto en libertad es necesario que dos de los tres jueces estén a favor de la apelación presentada por su defensa.

Con información del Catholic Herald