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Disidentes de la izquierda abertzale buscan militantes desde 2015 para retomar la violencia
DN EUROPA PRESS. MADRID 24/02/2016
Un grupo radical ajeno a la
estrategia de la izquierda abertzale oficial lleva meses buscando
captar militantes a través de un documento que ha sido
difundido en círculos de su confianza. El texto supone la
declaración fundacional de un nuevo "proyecto"
con el que aspiran a la independencia de "Euskal
Herria" retomando la violencia. Incluyen datos de
su organización interna y hasta instrucciones sobre seguridad
para no ser detectados por las fuerzas de seguridad cuando
inicien las "acciones ilegales".
"Consideramos como lucha popular efectiva y positiva toda acción
violenta de masas", anuncia este documento.
Advierten de que una de sus "principales tareas" es
"enseñar los dientes de nuevo" ya que "el
enemigo no se impresiona con una bonita foto, ni por una cadena
humana". "Tendremos que atacar, tarde o
temprano, los símbolos y centros de poder que garantizan la
ocupación del enemigo", zanjan.
El documento arranca con una breve introducción, que no oculta
su intención de sumar nuevos adeptos a su causa: "camarada,
lee con detenimiento las páginas que tienes entre manos y toma
tu decisión. Si decides no unirte a nosotros, mantén el
silencio, no des a nadie información en torno a estas hojas;
muchos compañeros tienen mucho en juego. Si decides unirte, que
seas bienvenido, levanta el puño y únete a la lucha".
Una vez dentro, advierten de que "los que toman parte en el
proyecto estarán involucrados en el pueblo de una manera
ejemplar y vivirán con coherencia ideológica ya que los
militantes son militantes las 24 horas". Afirman que
prepararán las "acciones ilegales"
con "extrema rigurosidad" cuando "lo planeado
pudiera conllevar consecuencias penales". "Se les hará
llegar a los militantes, de forma segura, una formación sobre
las diferentes formas de lucha", avanzan.
INSTRUCCIONES DE SEGURIDAD
El documento ya incluye algunas instrucciones de seguridad como,
por ejemplo, "cambiar el lugar de la acción" ya que
sería "demasiado fácil identificar quién ha sido el
responsable de algo, muchas veces por haber expresado una
opinión política o por otras razones". "El lugar para
hacer la preparación, las ropas, el calzado, las cámaras...
todo es clave", advierten.
La seguridad ocupa un capítulo específico en el texto en el que
avisan de que "en todas las luchas clandestinas han sido
numerosos los militantes caídos por despreciar o no respetar
debidamente las medidas de seguridad".
Añaden que la clave es "encontrar el equilibrio entre la
paranoia de ver policías en cualquier sitio y la práctica de
actuar como si no existieran", pero piden "estar
preparados psicológicamente para sufrir la represión del
enemigo".
En cuanto a la organización, se explica que se reeditará la
clásica estructura Barrio/Pueblo - Mesa Nacional: "los
grupos del pueblo (de los barrios en el caso de las capitales)
serán la columna vertebral del proyecto y serán completamente
asamblearios, fundamentados en un centralismo político".
DESDE PRIMAVERA DE 2015
Este documento comenzó a circular en la primavera de 2015,
según precisan fuentes conocedoras de su difusión. No obstante,
aseguran desconocer el número de gente que ha podido tener
acceso a él o cuántas personas se podrían haber visto
seducidas por la iniciativa. Supone un desafío a la
propia ETA que en septiembre de 2014 emitió un
comunicado en el que advertía contra este tipo de corrientes
disidentes: "ETA considera esas actuaciones muy
perjudiciales", decía la banda.
Desde que la izquierda abertzale apostó por las vías
exclusivamente políticas han ido apareciendo grupos de
disidencia interna críticos con la estrategia y partidarios de
las reivindicaciones históricas, desde la amnistía hasta los
atentados. Ibil o Amnistía Ta Askatasuna (ATA)
son las marcas que de, forma más o menos abierta, han
capitalizado este descontento, aunque no son los únicos.
A estos sectores se les atribuyen acciones violentas como la quema
de autobuses el pasado noviembre en Vizcaya
en defensa de los presos de ETA enfermos, pintadas en favor de la
organización terrorista o la colocación de una bandera de la
banda en plena calle durante las fiestas de Vitoria el pasado
verano. Preguntados los expertos en la lucha antiterrorista por
el respaldo con el que cuentan estos sectores, apuntan a
una minoría, pero no obvian que son varios miles los
que acuden a sus manifestaciones.
Este documento comparte todo el ideario de los grupos antes
mencionados, aunque no se vincula a ninguna plataforma en
concreto. Incluso al hablar de ellos mismos usan expresiones
genéricas como "el proyecto" o la "organización"
sin ofrecer más referencias. Sin embargo, los expertos
consultados descartan que se trate de un movimiento nuevo y
lo enmarcan en un paso más de los elementos disidentes ya
organizados en torno a Ibil y ATA.
El texto tampoco cita a la ETA en ninguna de sus
páginas pese a que toda su redacción supone una reivindicación
de su actividad criminal. "Ha sido la lucha militar
la que a lo largo de la historia de nuestro pueblo ha
posibilitado avanzar", destaca al tiempo que insiste en el
planteamiento acción-represión-acción que puso en práctica la
organización criminal.
Como novedad respecto a otros grupos críticos, abogan
por no airear sus discrepancias con los
herederos de la Batasuna histórica: "para
no seguir el mismo camino de otras organizaciones que están
ubicadas fuera de la propia Izquierda Abertzale oficial y
teniendo en cuenta que no queremos iniciar una disputa pública,
no se hará campaña en contra de ella, a pesar de que en algún
momento se tenga que sufrir algún ataque".
RELACIÓN CON LA IZQUIERDA ABERTZALE
A su juicio, evitar ese conflicto les proporcionará "credibilidad
y referencialidad". "Si no identificamos bien
al enemigo (España y Francia), quedaremos deslegitimados y el
pueblo nos dará la espalda", concluyen. No obstante, desde
la primavera de 2015 hasta hoy, se han producido ya diversos
enfrentamiento aireados en comunicados entre los sectores
disidentes y la izquierda abertzale oficial.
El documento interno está plagado de críticas. Arrancan
manifestando su rechazo a la ponencia Zutik EH
en la que el brazo político de ETA sentó las bases de su
apuesta por las vías políticas. Garantiza que "en todo
momento" estarán "en contacto con los presos
políticos" mientras acusa a la izquierda abertzale
oficial de maquillar las exigencias históricas para con
este colectivo.
Denuncian que están sumidos en una "desorientación
ideológica" y estar asistiendo a "una
demolición discursiva-práctica profunda en el seno de la
izquierda abertzale". "Euskal Herria es un pueblo
ocupado y conquistado que tiene todo el derecho a sublevarse",
reiteran.
El documento aborda su defensa del modelo socialista anticipando
que cuando alcancen el poder colectivizarán "todos los
sectores estratégicos de la economía". Se dedican
apartados a las "herramientas para la lucha", "presos
y refugiados" o lo que entienden como la "represión
cultural". En referencia a este último asunto, avisan de
que "los militantes que no saben euskera, tendrán que
aprenderlo". En su capítulo "Sobre el
internacionalismo", proponen como "única alternativa"
la "Unión de Estados Socialistas".
También tratan el feminismo contra "la opresión más
antigua habida a lo largo de la historia" o el ecologismo y
la defensa de la "Madre Tierra", una expresión típica
de los movimientos revolucionarios latinoamericanos del siglo
pasado que llegó a aparecer en alguna ocasión en comunicados y
documentos de ETA. "Nuestro objetivo a corto plazo es ir
tejiendo una red y mantener viva la llama de la
resistencia para pasar a la ofensiva cuando se den las
condiciones", zanjan.